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laescaleradecaracol

Señales

Señales

Martes, 9 de enero

Ya expliqué mi encuentro nocturno con Raquel, un ser de la noche como yo al que hemos dejado dormir en el regazo de las sombras hasta el momento. Ayer me llamó para que le hiciera una visita, y porque tenía la necesidad de contarme algo íntimo y no se sentía con el suficiente valor como para comunicárselo a nadie más. Raquel está completamente convencida  de que hay un fantasma en su casa, en su piso de la calle Joaquim Costa. Y tenía pruebas para demostrarlo.  

Sobre la mesa del comedor tenía una tabla ouija tallada de madera. Me quedé asombrado al verla, y me dijo: “Esta mierda es de mi exnovio. Estaba obsesionado con todo este tema y algunos días la hacía servir cuando sabía que yo no iba a venir a casa”. Nunca me había hablado de sus ex –me parecía raro ya que todas lo hacen-, pero se veía ahora en una situación comprometida, y la única persona que ella conocía a la que podía pedir ayuda en algo así era yo, Jacques Clochard.

“Bueno y... ¿estás segura de que se ha quedado algún espíritu en tu casa?”, pregunté. “¿Qué si estoy segura? Por Dios Jaques estoy jodidamente segura. Mira esto”. Se dirigió a la puerta de la cocina que estaba cerrada. De repente dijo “Hola soy Raquel, la habitante de esta casa. ¿Estás por aquí? Si es así abre la puerta de la cocina”. Las bisagras andaban algo faltas de lubricante, y emitieron un sonoro nyiiiiiiieeeeeeeeekk cuando la puerta se abrió lentamente, de forma automática.  

“Por las noches no para de joder”. Desde luego –pensé- es mucho peor que el sonido de las gotas que caen en el salpicadero cuando la tubería anda algo floja-. “Y lo peor no es eso. Quizás quiera algo de mí, mi alma o alguna mierda así”. Llamé a X rápidamente y se presentó en el piso de Raquel al cabo de quince minutos. Ya sabéis que X es, además de profesor de la Universidad de Filosofía, investigador experto en casos paranormales. “Me hago cargo de la situación” dijo X. Puso sus manos sobre el tablero ouija y cerró los ojos en señal de concentración.

Ha sido impactante ver a X pasar por ese trance. Cuando ha abierto de nuevo los ojos, los tenía absolutamente de color blanco, como un poseso de Sam Raimi. Su voz sonaba de ultratumba. “Manifiéstate. Dinos quién eres”. El indicador de madera ha adquirido vida por sí mismo y ha señalado: D-I-A-N-A. No sé si habrán notado como palidecía mi rostro. Raquel estaba tan alucinada como yo viendo a X hacer su trabajo, y X estaba completamente poseído por el tablero. No he podido quedarme callado. “¡Diana! ¿Dónde te encuentras? ¿Estás bien?” El tablero ha marcado: A-Y-U-D-A.   

En ese momento X ha regresado de su trance, sus ojos han vuelto a ser normales y ha apartado las manos de la tabla como si le quemaran. Ambos nos hemos quedado callados un segundo, como intentando asimilar lo que acababa de ocurrir. X se ha llevado la tabla y Raquel se ha quedado más tranquila. No se presencian todos los días sesiones de espiritismo en el comedor de la casa de uno, y le he dicho que volveríamos al día siguiente para ver si todo había pasado. La verdadera finalidad de ese fantasma era sin duda comunicarse con nosotros y ya lo ha hecho, así que no creo que vuelva a dar más problemas, por lo menos en un tiempo.

Cuando caminamos hacia la Luz, cada día que pasa estamos más iluminados. Lo difícil es saber si la dirección que tomamos es la más apropiada para llegar a ella, y si la claridad que recibimos es realmente de la auténtica Luz que anhelamos. Nos encontramos en un momento fructífero para las investigaciones, ya que tendemos a matar constantemente a nuestro yo de manera inevitable para reformularnos de nuevo y continuar siendo alguien... o por lo menos algo.

Os mantendré I-N-F-O-R-M-A-D-O-S.

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6 comentarios

el conejo blanco -

Querido Jaques,
tal y como empecé mi contacto con mi mago, te conté que hace mucho tiempo, me sentaba cerca de tí, al lado de tí, en tus rodillas y me contabas, al oído para que solo yo las pudiera escuchar, historias misteriosas que se te iban ocurriendo en ese momento...siempre me dejabas boquiabierta, siempre lograbas despertar algo en mi, en aquel lugar que tanto odios y tanto me fascina.

Jacques Clochard -

Vale. Si tienes ganas de narrar, comprendo perfectamente esa necesidad. Pero te aseguro que las historias son mucho más bonitas cuando se explican cerca del oído, bajo el cielo estrellado...

J.

el conejo blanco -

Querido Jaques,
te prometo que si dijeras ABRACADABRA y saliera de la chistera, te sorprendería, mientras tanto...te contaré historias,si me dejas...

Jacques Clochard -

Me llevaría una grata sorpresa... o no.
ABRACADABRA...

el conejo blanco -

Querido Jaques,
jugando a ser mago de verdad, puede que averigües quién es ese misterioso conejo blanco, y te aseguro que te llevarías una grata sorpresa. Pero mientras piensas, imaginas y me juzgas...proseguiremos con nuestra historia...Quizás aguantes sin tener el control de la situación, ¿o no?

Ichi -

\"Nos encontramos en un momento fructífero para las investigaciones, ya que tendemos a matar constantemente a nuestro yo de manera inevitable para reformularnos de nuevo y continuar siendo alguien... o por lo menos algo\".

Tomo nota Dr. Jacques!
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