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laescaleradecaracol

Juegos infantiles

Juegos infantiles

 

Lunes, 17 de abril

He tenido un sueño lúcido en el que aparecía Seveline jugando al parchís. En el sueño, me he sentado en el sofá, he dejado el sombrero encima de una de las sillas de madera carcomida y me he puesto a fumar. Seveline ha cambiado de juego, ahora ya no tenía el parchís sino el dominó, y colocaba en pie las fichas una al lado de otra en una disposición serpenteante. Han picado a la puerta de su casa y cuando la pequeña se ha levantado para abrir, las piezas se han desparramado por todo el suelo del salón siguiendo el dogmatismo catastrófico de las reacciones en cadena.

Desde mi posición privilegiada, veía como Seveline le abría la puerta a otro niño, prácticamente de su misma edad, quizás se tratase de su vecino. Juntos se ponían a jugar con el dominó pero enseguida el recién llegado extraía una baraja de cartas de uno de los bolsillos abultados de su pantalón de pana. El niño barajaba las cartas con suma profesionalidad, manteniendo una expresión hierática en el rostro, como si su sonrisa se hubiera congelado de repente. El chaval le hacía una indicación a Seveline sobre la baraja de cartas. Ella se inclinaba por encima del mazo y  lo cortaba en dos montones de proporciones casi idénticas. 

Cuando me he dado cuenta de que la baraja de cartas correspondía a la del Tarot y no a un inocente juego infantil, un escalofrío me ha recorrido la espalda. El niño ha comenzado a leerle el futuro a Seveline. “No llegarás a la edad adulta” ha dicho. “Siempre serás una niña. Una niña eterna”. Trago saliva angustiado pero no intervengo en la escena. Por un segundo he podido percibir que la habitación está iluminada con la luz peculiar que tienen todos mis sueños, así que me mantengo al margen, observando. ¿Será este sueño especialmente revelador? 

“Vivirás siempre cerca de los árboles, y podrás bañarte en el río en las noches de luna llena” continuaba diciendo el niño. Seveline escuchaba en silencio, atenta, con los ojos abiertos como platos. “Siempre te creerás protegida por una señora a la que considerarás tu madre, pero no lo es en realidad. No confíes en ella”. He sacado mi diario en mitad del sueño y he escrito todo cuánto sucedía. Entonces el niño se ha levantado y se ha dirigido hacia mi. Ha colocado su mano en mi frente, con la misma expresión en los ojos, y me ha dicho: “La respuesta a este misterio se escribe en tu diario” 
 

Estoy intranquilo porque desde hace una semana X no llama y siempre tiene el teléfono fuera de servicio. No me atrevo a preguntarle nada a su mujer, puesto que la relación sentimental de ambos se haya en un punto crítico, aunque yo confío en que tendrá un desenlace feliz. Analizo yo solo el sueño y vuelvo a revisar las fotos que tengo de la pequeña Seveline. Hacia las tres de la mañana, he descubierto algo en una de las fotos que se me había pasado por alto. En una instantánea en la que aparece la niña con sus padres, algo sobresale del bolsillo de la camisa azul de su madre.

He agarrado la lupa y al colocarla sobre el pecho de la mujer he visto perfectamente una carta de tarot. La imagen está algo borrosa, pero tras escanearla y ampliarla en el ordenador he podido reafirmar mi hipótesis. Una carta de tarot con la figura de la rueda de la fortuna inscrita en ella. ¿Qué demonios significa esto? Me quedo en silencio un rato largo, medio paralizado. Mis conclusiones en el plano sobrenatural siempre suelen ser erróneas, es X el auténtico experto. Vuelvo a llamarle y de nuevo no obtengo respuesta. Está pasando algo raro.

 

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